Comer en casa es salud

La salud es un delicado estado de equilibrio orgánico donde la alimentación juega un papel muy importante. La rutina de la nutrición, que ocupa nuestro tiempo varias veces cada día, es un proceso muy placentero ya que comer, es uno de los placeres necesarios de nuestra vida.

Si comprendemos la importancia de comer habitualmente en casa, es que valoramos nuestra salud física y emocional y reconocemos que preparar nosotros mismos los alimentos que vamos a comer junto a nuestra familia, reconforta el estómago y el alma. No en vano alimentarse es una de las tareas más agradecidas del mundo.

SÍ, tenemos tiempo para cocinar en casa, naturalmente que sí, lo tenemos y lo utilizamos para pasar uno de los momentos más creativos, emocionantes y generosos del día. Con la práctica hemos aprendido a cocinar y lo más importante, a disfrutar cocinando para nosotros y/o para los demás, a dedicar ese momento a desarrollar nuestra sensualidad gracias al contacto con los alimentos, formas, colores, texturas, sabores, olores, hummm. Cocinar la comida que nos va a mantener vivos es un deber y un derecho a partes iguales.

PREPARO LA LISTA DE LA COMPRA

Planifico lo que vamos a comer los próximos días para ahorrar tiempo y dinero, ambas cosas difíciles de conseguir. Ésto me permite tener en cuenta las necesidades especiales de cualquiera de mis comensales. Poco a poco voy aprendiendo sobre el valor nutritivo de los alimentos y así disfruto en familia de una dieta equilibrada.

VOY A LA COMPRA

Ante mí se abre un amplio abanico de posibilidades: el mercado, los supermercados, las tiendas del vecindario, etc. En cualquiera de ellos, selecciono los alimentos bajo varios puntos de vista: que sean realmente nutritivos, variados, de todos los colores, frescos, de temporada…también valoro las ofertas y los productos del día. Evito al máximo los alimentos procesados o muy manipulados.

ALMACENO LA COMIDA

En la despensa procuro tener alimentos que caducan tarde como cereales, legumbres, semillas, frutos secos, algunas conservas, aceites, sal, azúcar, especias, infusiones, etc. Los alimentos perecederos van directamente al frigorífico y los de consumo rápido, pueden esperar a la vista de todos en la cocina.

¡A COCINAR!

Los beneficios de cocinar en casa son tantos…el control de la higiene y la calidad alimentaria, la prevención de enfermedades, como por ejemplo gastroenteritis, el conocimiento de los ingredientes, los menús a medida, el control de las porciones, la cura de enfermedades, etc. El arte de la cocina es ilimitado y una oportunidad excelente para desarrollar nuestra creatividad innata. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta a las personas para quienes cocinamos, ya sean niños, jóvenes, personas mayores, personas enfermas, trabajadores, embarazadas, deportistas…el bien común es una fuente de satisfacción.

NOS SENTAMOS A LA MESA

Comer en compañía fomenta la sana convivencia, reduce el estrés, mejora la comunicación y fomenta hábitos saludables. Comer en casa, con la familia, con los amigos, nos permite crear un ambiente sin ruidos molestos, sin distracciones inútiles, sin prisas, a nuestro gusto. La sensación de comunidad y de unidad es intensa y aunque pueda surgir algún imprevisto, siempre es un momento de comunión. Una vez resuelta la sensación de hambre, la satisfacción de compartir es a menudo superior a la satisfacción puramente gustativa.

DIGERIMOS TRANQUILAMENTE

La digestión empieza ya antes de comer, cuando nuestro aparato digestivo, que sabe que tendrá trabajo, se prepara concienzudamente para ello. Una vez acabada la comida, la digestión es la auténtica protagonista y a ella debemos dedicar nuestro tiempo. Una digestión tranquila y relajada aumenta la calidad de absorción de los nutrientes, con ésto tardaremos más en necesitar alimento de nuevo,  se estabilizará nuestro peso y nuestra silueta no sufrirá cambios dramáticos. Además, si tenemos problemas de salud como diabetes, obesidad, cardiopatías, migrañas, alergias, hipertensión, colesterol alto, etc. una digestión casera, siempre que podamos, es una de las mejores medicinas.

A VECES NOS GUSTA COMER FUERA DE CASA

Sí, algunas veces nos gusta comer fuera de casa, suele ser un día especial, algún festejo o simplemente queremos probar un restaurante que nos han recomendado. Hay cocineros fantásticos que hacen delicias, de ellos puedo aprender e inspirarme para cocinar nuevas recetas.

Comer en casa es una buena idea siempre que podamos, el ritmo de la vida, pero sobretodo de nuestro trabajo, nos lleva, a veces más de lo que nos gustaría, a comer fuera de casa. No pasa nada, la idea principal continúa siendo la misma, alimentos de calidad, ambiente adecuado, o como se suele decir, tranquilidad y buenos alimentos, pero de ello hablaremos en una nueva publicación más adelante, hasta entonces ¡buen provecho!

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