¿Crees que a tu vida le gusta el azúcar blanco?

El organismo necesita azúcar, es cierto, o mejor dicho, necesita carbohidratos de los que luego extraerá la glucosa, el azúcar más simple, que utilizará como combustible para el funcionamiento de los músculos y sobre todo, del cerebro.

Si bien los azúcares son solo uno de los tipos de carbohidratos, los más sencillos y de sabor más o menos dulce, también encontramos diferentes tipos de azúcares: la glucosa, la fructosa (en las frutas), la lactosa (en la leche), el almidón (formado por centenares de células de glucosa), la sacarosa (en la remolacha, caña de azúcar, sorgo, arce azucarero).

El organismo puede perfectamente extraer la glucosa que necesita de los alimentos ricos en carbohidratos que consume cada día, como son los frutos, los vegetales, las hortalizas y los cereales.

¿Y EL AZÚCAR REFINADO?

El azúcar comercial común es la sacarosa, obtenida industrialmente en gran medida a partir de la remolacha azucarera y de la caña de azúcar.

¿Qué nos ofrece?

  • Es un alimento al que en su proceso de refinamiento, se ha separado la sacarosa del resto de componentes naturales que la acompañan. Aporta al organismo calorías rápidas.
  • La ingestión de 100 gr de azúcar refinado, provoca en 15 minutos un aumento del pulso, la elevación de la presión sanguínea de un 15 a un 20% y el aumento de la función renal. Proporciona calor y fuerzas de manera pasajera, acompañados de un desgaste orgánico importante.
  • En caso de ingesta abundante, conduce a la fatiga del órgano regulador, que es el higado.
  • Consumido en exceso afecta la actividad de los glóbulos blancos. Según un estudio, en condiciones normales un glóbulo blanco puede fagocitar 14 bacterias; 5 minutos después de tomar 6 cucharaditas de azúcar, 10; 5 minutos después de tomar 12 cucharaditas, 5; 5 minutos después de tomar 18 cucharaditas, 2; y 5 minutos después de tomar 24 cucharaditas, media bacteria. La conclusión es que el azúcar refinado reduce la capacidad antimicrobiana de los glóbulos blancos.
  • Se presenta incompleto, aislado de los otros componentes de la planta que lo contiene, como la celulosa, vitaminas, enzimas y sales minerales, lo que hace que esté privado de sustancias necesarias para su buena metabolización y dificulte su correcta y pausada difusión en el organismo.
  • Al separarle de los nutrientes con los que está asociado, cuando penetra en el organismo tiene avidez por determinados elementos químicos y actúa robando calcio (el azúcar blanco tiende a provocar descalcificación, artritis, y caries por acidosis), magnesio y vitamina B. Es pues, un desmineralizador.
  • La correcta metabolización de los carbohidratos requiere la presencia de vitamina B1, que, casualmente, no está presente en el azúcar refinado. La mejores fuentes de vitamina B1 son las leguminosas y los cereales integrales.
  • En este contexto, dos tercios de las necesidades calóricas diarias son aportados por los carbohidratos, patatas, pastas y pan, más la adición de 100 gr. de azúcar, todos ellos carentes de la vitamina B1 necesaria para obtener un provecho real de los mismos.
  • Tienden a generar obesidad y diabetes.
  • Observaciones médicas han constatado que se puede hablar de “la enfermedad de la sacarosa”, con trastornos como estreñimiento, úlcera, cáncer, trastornos cardiovasculares…

LOS CARBOHIDRATOS EN NUESTRO CUERPO

Dentro del ciclo biológico de los carbohidratos, la glucosa es el elemento final. Se utiliza como combustible en la sangre y las células o bien es almacenado en el hígado como glucógeno, que puede en caso de necesidad ser convertido en glucosa.

La glucemia o presencia de glucosa en sangre, se sitúa en la proporcion de 1 gramo por litro. De manera natural, tras la ingestión de lucidos, aumenta un poco durante una o dos horas.

Los diabéticos presentan una glucemia elevada, pues la glucosa  no es quemada y se acumula en su sangre.

En el sistema de regulación de la glucemia hay dos mecanismos antagónicos:

Hipoglucemiante (que disminuye el nivel de glucosa). Cuando la glucemia sobrepasa la tasa de 1 gramo por litro de sangre, una parte del páncreas segrega insulina, hormona que actuará sobre tres puntos aumentando la utilización del azúcar:

  1. El hígado, donde detiene la fabricación de glucosa
  2. Los músculos, donde aumenta la permeabilidad celular para que la glucosa pueda penetrar en las células.
  3. El sistema de reserva de grasas, la glucosa excesiva es transformada en grasa

Hiperglucemiante (que aumenta el nivel de glucosa). Cuando la glucemia disminuye por debajo de 1 gr por litro de sangre, se activa un mecanismo en el que:

  1. La hipófisis, a través de la hormona ACTH, actúa sobre las glándulas suprarrenales, las cuales producen dos hormonas, la adrenalina, que bloquea la producción de insulina y moviliza el glucógeno hepático, y el cortisol, que incide sobre el hígado, las células adiposas e inhibe la insulina.
  2. El páncreas fabrica el glucagon, hormona que favorece asimismo la glucogénesis hepática. y para mayor refuerzo, la hormona somatotropa, secretada por la hipófisis, activa la lipólisis, es decir la transformación de grasa en azúcar, y enlentece el ahorro glucósico del hígado.

Este sistema preciso sufre duros ataques cuando se enfrenta al excesivo consumo de azúcar blanco o azúcar refinado. De esto resulta que a la gran hiperglucemia provocada por el azúcar concentrado, le sigue una hipoglucemisa refleja debida a un hiperinsulinismo.

Podemos fácilmente experimentarlo en nuestra vida diaria cuando tras una ingesta de alimentos ricos en glúcidos se produce una sensación de saciedad (fase de hiperglucemia) a la que le sigue algo más tarde, un aumento de la sensación de apetito (fase de hipoglucemia).

Este estado de hipoglucemia (con hiperinsulinismo), puede hacerse crónico dando lugar a enfermedades “civilizadas” y favoreciendo trastornos de tipo degenerativo: nerviosismo, irritabilidad, agotamiento, mareos, temblores, sudor frío, fatiga, depresión, aturdimiento, vértigos, somnolencia, dolor de cabeza…

001 tlabh

¿Y ENTONCES QUÉ?

El instinto del ser humano hacia la búsqueda de azúcar es muy fuerte por ser imprescindible para la vida. Lo conseguimos a través de los alimentos habituales, mediante las reservas de glucógeno en el hígado y los músculos y a partir de los propios tejidos en caso necesario.

El azúcar refinado colma en exceso la atracción natural y primitiva hacia lo dulce, su uso generalizado es contraproducente para la vida, máxime cuando vivimos en un entorno de mecanización del trabajo, sedentarismo y transportes motorizados. Contribuye al exceso calórico que padecemos, sobretodo los niños, que son “premiados” con caramelos, postres, dulces, y cuyos desayunos y meriendas son cada vez más de origen industrial.

A ésto se suma, la gran abundancia de productos azucarados en el mercado de la alimentación industrial, en todas las formas y colores posibles. Caramelos, bombones, yogures, gaseosas, refrescos, charcutería, conservas, salsas, bollería, comidas preparadas, comidas congeladas, helados, etc. forman parte de nuestro día a día como si en eso consistiera la normalidad.

001

REDUCIR EL CONSUMO DE AZÚCAR ES LO MÁS SENSATO

Otras alternativas:

  • Miel: contiene glucosa, sacarosa, fructosa, sales minerales, agua
  • Frutos secos dulces
  • Productos integrales y copos de cereales para garantizar la presencia de vitaminas.
  • Azúcar moreno completo. A pesar de ser igualmente sacarosa concentrada, presenta algunos minerales y vitaminas

El buen sentido debería conducirnos a evitar en lo posible el azúcar refinado reservándolo en todo caso para ocasiones especiales.

002

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s